Constanze Manziarly
dietista y cocinera austríaca, cocinera de Adolf Hitler en sus últimos meses
Biografía
Constanze Manziarly (Innsbruck, 14 de abril de 1920 – desaparecida en Berlín, a principios de mayo de 1945) fue una dietista y maestra austríaca que, entre 1944 y 1945, se encargó de la cocina del dictador Adolf Hitler y formó parte de su círculo de personal más cercano. Su figura no tiene peso en la historia de la alta cocina, pero sí en la de la cocina de representación del nazismo y en la de los últimos días del régimen, porque su relato se conserva a través de testimonios de otros miembros del entorno de Hitler y de la correspondencia con su familia.
Nació en Innsbruck, en el Tirol, hija de padres originarios de Viena, y se crió en la fe ortodoxa griega. Tras la muerte de su madre por cáncer en 1937, y después de la anexión de Austria por Alemania al año siguiente, se vio obligada a integrarse en las organizaciones juveniles y femeninas del régimen, aunque según las fuentes no era política. En 1939 cumplió el servicio en el Reichsarbeitsdienst, el servicio de trabajo obligatorio, y entre 1940 y 1942 cursó estudios de nutrición de nivel universitario. Después hizo un año de formación para maestra, sustituyó en prácticas durante su último semestre y obtuvo el título docente en julio de 1943. Ese mismo otoño empezó unas prácticas de seis meses en un sanatorio de Bischofswiesen, en Baviera, para obtener una cualificación en dietética, que completó a comienzos de 1944. Su plan inmediato era trabajar como maestra en Innsbruck.
Ese plan cambió cuando el director del sanatorio bávaro la eligió para preparar las comidas de Hitler, que se trasladaban a diario hasta el cercano Berghof. La selección se produjo tras el despido de la cocinera anterior, Helene von Exner, por una supuesta ascendencia judía. Hitler quedó satisfecho con su trabajo y la incorporó a su personal. En julio de 1944 viajó con él a la Guarida del Lobo, el cuartel general de Prusia Oriental, donde estuvo presente durante el atentado del 20 de julio. Allí comenzó a asistir a los llamados «té de Hitler», reuniones nocturnas en las que el dictador pronunciaba largos monólogos. La secretaria Traudl Junge consideraba en noviembre de 1944 que Manziarly era aún demasiado reciente para formar parte del círculo íntimo, aunque su posición fue creciendo. En diciembre de 1944 acompañó a Hitler a Bad Nauheim, donde se preparaba la ofensiva de las Ardenas, que fracasó.
Según el testimonio de su familia, el puesto le resultaba inquietante, sobre todo porque le impedía empezar su carrera como maestra a jornada completa. Señaló que cualquier resistencia la llevaría ante un tribunal, y comparó su situación con tener «un pie en la tumba». Hitler no quería contratar ayudantes de cocina para evitar la apariencia de lujo, de modo que trabajaba en exceso y sufrió problemas de circulación en las piernas y la retracción de las encías. Tuvo que pedir a su familia ropa básica y cupones para hilo de zurcir, porque no se le proporcionaba lo necesario.
En enero de 1945 Hitler se instaló en el Führerbunker, el refugio más nuevo y más profundo del complejo de la Cancillería del Reich. Manziarly preparaba las comidas en la cocina del Vorbunker, el refugio superior, donde también dormía, y elaboraba bocadillos que se servían en un carrito de té a los altos dirigentes del partido y a los generales que acudían a informar. Su última comunicación conocida con su padre fue una llamada telefónica en marzo de ese año; no se conocen cartas suyas de 1945. Desde el 21 de abril acompañó a Eva Braun y a las secretarias Junge y Gerda Christian a los té, ya reducidos, del dictador. En el búnker, pese a la atmósfera sombría, algunos la apodaron «Miss Marzipani».
El 22 de abril Hitler pidió personalmente a las tres mujeres que abandonaran Berlín. Ellas se ofrecieron a quedarse y recibieron cada una una cápsula de cianuro, procedente de la reserva del médico de las SS Ludwig Stumpfegger, por si decidían quitarse la vida. Según el relato de Junge, el 30 de abril, cuando Hitler les comunicó su intención de suicidarse, Manziarly preparó una última comida para el dictador, para que quienes no sabían de su muerte no sospecharan. El 1 de mayo abandonó el búnker en el primero de los grupos de salida, dirigido por el SS-Brigadeführer Wilhelm Mohnke. Intentaron llegar al norte, a una bolsa de resistencia del ejército alemán en el sótano de la cervecería Schultheiss-Patzenhofer, en la Prinzenallee. El grupo incluía a Junge, Christian, a Else Krüger, secretaria de Martin Bormann, y al cirujano de las SS Ernst-Günther Schenck.
La madrugada del 2 de mayo varios miembros del grupo fueron capturados por soldados soviéticos. Mohnke encargó a las cuatro mujeres llevar su informe escrito al sucesor de Hitler, Karl Dönitz. Christian y Krüger se quedaron junto a una zona de suministro de agua. Manziarly se separó de Junge para intentar cambiar su chaqueta de la Wehrmacht por ropa civil. Los testimonios de Junge no coinciden del todo: en una carta de 1947 al padre de Manziarly afirmó que, acosada por las patrullas soviéticas por la chaqueta, se marchó con un hombre que le ofreció ropa; en un manuscrito inédito escribió que se alejó hacia un grupo de mujeres. En cualquier caso, Junge aseguró que más tarde vio a Manziarly escoltada por dos soldados soviéticos hacia un túnel del metro. Intentó intervenir, pero los soldados la apartaron. Según Junge, Manziarly le dijo: «Quieren ver mis papeles». Se oyeron disparos y Junge tuvo que esconderse en una casa. En la misma carta, Junge escribió que Manziarly le había dicho que usaría su cápsula de veneno antes de dejarse violar por un soldado.
La suerte de Manziarly sigue sin aclararse. La mayoría de la bibliografía disponible sostiene que se suicidó con la cápsula de cianuro al día siguiente, pero el testimonio de Junge, que la vio con los soldados soviéticos, deja la cuestión abierta. Su padre escribió a numerosas personas para averiguar su destino. El ayuda de cámara de Hitler, Heinz Linge, declaró no saber nada tras la salida de Berlín, porque iba en otro grupo. Käthe Heusermann, ayudante del fotógrafo Hugo Blaschke, que conocía bien a Manziarly, dijo tras diez años en un campo de trabajo siberiano que no había tenido noticias de ella desde la caída de la ciudad. En 1963, a petición de su padre, las autoridades de Innsbruck la declararon muerta, con la indicación de que había sido «llevada por los rusos». Su caso se convirtió en una de las desapariciones más conocidas del final de la guerra, y algunas teorías marginales sostienen que pudo adoptar otra identidad, incluso que habría acompañado a Hitler en una huida tras su supuesta muerte. Estas hipótesis son especulativas.
El escritor alemán Stefan Dietrich se interesó por ella tras leer las memorias de Junge, porque procedía de la misma región. Localizó a la hermana de Manziarly, Susanne Schiessl (1918–2014), y a la hija de esta, que le facilitó quince cartas que publicó, en parte transcritas, en su biografía de 2020. Por otro lado, existe una breve grabación de Manziarly, la única imagen en movimiento conocida de ella, filmada por Eva Braun en la boda de su hermana Gretl en junio de 1944. En el cine y la televisión la han interpretado Phyllida Law, en la película británica de 1973 Hitler: The Last Ten Days; Carole Boyd, en la producción televisiva británica de 1973 The Death of Adolf Hitler; Pam St. Clement, en la película estadounidense de 1981 The Bunker; y Bettina Redlich, en la alemana Der Untergang (2004). Manziarly no tuvo una carrera pública ni un legado culinario propio; su interés reside en lo que muestra sobre la vida cotidiana del entorno de Hitler y sobre cómo se perdieron las huellas de quienes lo rodearon en los últimos días.
Aportaciones clave
- Testimonio sobre la cocina de representación del entorno de Hitler, incluida la preparación de las comidas en el Vorbunker.
- Ejemplo de formación en dietética y nutrición en la Alemania de los años cuarenta, cursada entre 1940 y 1944.
- Fuente de estudio sobre las desapariciones tras la caída de Berlín, a través de cartas y testimonios de sus allegados.
- Biografía de Stefan Dietrich (2020), que publicó quince cartas familiares de Manziarly.