Cocina inglesa
La cocina inglesa es el conjunto de estilos, tradiciones y recetas asociados a Inglaterra, una de las cuatro naciones del Reino Unido. Se apoya en una cocina sencilla que confía en la calidad de los productos naturales, y ha absorbido influencias de América del Norte, China, India y otros lugares, sobre todo durante la época imperial y tras la inmigración de posguerra.
Historia
Muchos de sus platos más antiguos, como el pan, el queso, las carnes asadas o guisadas, las empanadas, las verduras hervidas y los caldos con hierbas, tienen raíces muy antiguas. El libro de cocina Forme of Cury, fechado hacia 1390 y vinculado a la corte de Ricardo II, recoge recetas refinadas con especias como la nuez moscada, el jengibre o la canela, salsas agridulces espesadas con pan o almendras y preparaciones servidas en pasta. Frente a la imagen de grandes asados diarios, la cocina medieval tenía a menudo textura de puré o de guiso.
La imprenta trajo los primeros libros de cocina impresos. En el siglo XVI el gusto inglés se fue equilibrando entre lo dulce y lo ácido, la mantequilla ganó peso en las salsas y las hierbas comenzaron a sustituir a las especias. En el siglo XVIII, The Art of Cookery made Plain and Easy, de Hannah Glasse, fue el libro de cocina más vendido durante un siglo. Gilbert White documentó el aumento del consumo de verduras entre la gente del campo del sur, y señaló que las patatas, llegadas de América, se habían incorporado en el reinado de Jorge III. En la época victoriana la influencia francesa fue notable, y tras la Segunda Guerra Mundial los libros de Elizabeth David dieron a conocer la cocina mediterránea en los hogares ingleses.
Cultura
La cocina inglesa forma parte de la vida diaria y de la identidad de quienes la comen. El fish and chips comenzó como comida callejera con sal y vinagre de malta, y las salchichas con puré de patatas, cebolla y salsa de carne son igual de populares. El pan se hornea en una enorme variedad de formas y el pan de molde industrial convive con el horneado artesanal, que ha vuelto a crecer desde los años setenta. En cuanto a los quesos, el Cheese Board inglés contabiliza más de 700 variedades, entre ellas el cheddar, el Stilton, el Cheshire o el Double Gloucester. El pescado de consumo habitual es el bacalao o el eglefino, mientras que el kipper se toma en el desayuno. Hoy conviven platos locales con el curri indio, los stir-fries y la cocina italiana y francesa, y el país redescubre la agricultura ecológica y los productos de proximidad.