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Halal

Halal es el término árabe que designa lo permitido según la ley islámica, en oposición a haram, lo prohibido. Aunque se asocia sobre todo a la alimentación y al sacrificio de animales, su alcance abarca también prácticas comerciales, financieras y cotidianas, y hoy es la base de una gran industria certificada a escala mundial.

Historia

El término halal aparece con frecuencia en el Corán, donde se usa para señalar lo lícito frente a lo ilícito. Su raíz, ḥ-l-l, indica en sentido general permisión y, en otros contextos coránicos, también la salida de un peregrino del estado ritual sagrado. La idea de que todo alimento está permitido salvo que se prohíba expresamente en el Corán o en la tradición profética (hadiz) se apoya en esa base textual.

Con el tiempo, la jurisprudencia islámica (fiqh) elaboró una clasificación más matizada que la simple dicotomía entre lo lícito y lo prohibido, conocida como las cinco decisiones: obligatorio, recomendado, neutro, reprobable y prohibido. Los juristas no coinciden en si el concepto de halal abarca solo las dos primeras categorías o las cuatro primeras. En tiempos recientes, los movimientos islámicos y los autores de divulgación han preferido la distinción sencilla entre halal y haram, más fácil de transmitir a un público amplio.

En la época contemporánea, el concepto se ha extendido más allá de la conducta individual y de la dieta. Los países de mayoría musulmana, como Malasia, Indonesia y los de Oriente Medio, concentran buena parte de un mercado que incluye alimentos, farmacia, cosméticos y finanzas. También muchos países sin mayoría musulmana participan en ese mercado para atender a sus ciudadanos musulmanes y a los consumidores globales.

Cultura

En los países de habla árabe, halal funciona como un adjetivo de uso cotidiano que puede aplicarse a cualquier práctica permitida, desde el comportamiento o el lenguaje hasta la vestimenta o los modales. En otras lenguas, en cambio, el término suele reducirse a las normas alimentarias, sobre todo a la carne y las aves. Esta diferencia de uso explica que, fuera del mundo árabe, la palabra se asocie casi siempre a las carnicerías, los supermercados y los restaurantes.

El sacrificio halal, llamado dhabiha, consiste en un corte rápido con un cuchillo afilado en la parte delantera del cuello, que secciona la tráquea, el esófago y las venas yugulares sin llegar a la médula espinal. El animal debe orientarse hacia La Meca y, según la práctica prescrita, el sacrificio se acompaña de la invocación «Bismillah, Allahu Akbar». El sacrificador debe ser musulmán. Quedan excluidos los animales muertos por causas ajenas al sacrificio, como los estrangulados, golpeados, despeñados o heridos por una fiera, así como la carroña y la sangre. La mayoría de los eruditos considera halal el marisco y otros productos del mar, mientras que la carne de cerdo es la única que no puede consumirse en ningún caso.

La norma se aplica también a productos menos evidentes. Muchos alimentos procesados, cosméticos o medicamentos pueden contener derivados animales o alcohol, de modo que los musulmanes atentos revisan los ingredientes. Por eso la certificación halal, otorgada en la mayoría de países musulmanes por autoridades legales y en otros por organizaciones no gubernamentales, se ha vuelto habitual en envases y restaurantes. En algunos países, la presencia de carnicerías y platos halal en la vida diaria funciona como una señal de identidad para las comunidades musulmanas.

El concepto tiene una gran similitud con el cashrut judío, y en algunos lugares la carne kosher se acepta como alternativa a la halal, siempre que cumpla los requisitos del sacrificio islámico.

Curiosidades

Carne de cerdo. El Corán prohíbe expresamente el consumo de cerdo, y es la única carne que los musulmanes no pueden comer en ningún caso.
Mercado en Francia. Según las fuentes, en 2010 el mercado de alimentos y bebidas halal en Francia era casi el doble que el de productos ecológicos.