Café
El café es una bebida estimulante que se obtiene al verter agua caliente sobre granos tostados y molidos de los frutos del cafeto, un arbusto originario de las tierras altas del suroeste de Etiopía. Es una de las bebidas más consumidas del mundo después del agua y el té, y una de las mercancías agrícolas más comercializadas.
Historia
El cafeto crecía de forma silvestre en los bosques altos del suroeste de Etiopía, y es probable que sus frutos se consumieran en África mucho antes de que existiera una bebida tal como la conocemos. No hay pruebas directas que permitan fechar los primeros usos, ni saber qué pueblos los practicaban. Tampoco hay pruebas documentales fiables de que se bebiera antes del siglo XV.
La primera referencia clara al café como bebida aparece en el mundo árabe. Hacia mediados del siglo XV, los sufíes del Yemen lo empleaban para mantenerse despiertos durante sus oraciones nocturnas, y el nombre qahwa, que significa «vigorizante», se extendió con la bebida. Desde Yemen, cuyo puerto de Moca dio nombre a una variedad y que fue durante siglos el principal productor, el café llegó a El Cairo y La Meca, donde hacia 1510 proliferaban los cafés, lugares de conversación, música y juego de ajedrez. Las autoridades religiosas y políticas discutieron su legalidad y en algunos momentos intentaron prohibirlo, aunque el comercio y el interés económico acabaron imponiéndose.
Desde el mundo otomano el café se difundió por Persia, Egipto, el norte de África y Turquía. Hacia 1600 llegó a Venecia y, a partir de ahí, al resto de Europa, con una historia de recelos religiosos que se fueron disipando. Las cafeterías se convirtieron en espacios de intercambio intelectual en Londres, Berlín, París o Viena. Los neerlandeses organizaron el cultivo a gran escala en Java, y desde la isla de Martinica un cafeto llevado por un oficial francés dio origen a buena parte de las plantaciones de arábica del continente americano. Brasil recibió sus primeras plantas en 1727 y se convirtió en el mayor productor mundial hacia mediados del siglo XIX.
Cultura
El café ocupa un lugar central en la vida cotidiana de muchas sociedades. Para numerosas personas, tomar una taza por la mañana es un rito personal que se repite a lo largo del día en compañía, en la sobremesa, en la merienda o en las reuniones familiares. Es una de las bebidas sin alcohol más usadas para socializar, y las cafeterías siguen siendo puntos de encuentro, conversación y lectura en ciudades de todo el mundo. En España, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay es habitual el café torrado o torrefacto, tostado con azúcar.
Las formas de tomarlo varían mucho. El café solo y el café con leche son las más extendidas, y a menudo se le añaden miel, nata, leche condensada, chocolate o un licor. Se sirve caliente, aunque también frío o con hielo. En los cafés de Viena o de Madrid, algunos de ellos con más de un siglo de historia, la tradición de las tertulias literarias y artísticas sigue viva.
La producción mundial descansa en gran medida en pequeñas explotaciones familiares, muchas de menos de cinco hectáreas, y la recolección, casi siempre manual, da empleo a un enorme número de personas. Entre las variedades más apreciadas se cuentan el Blue Mountain de Jamaica, el colombiano Supremo, el Tarrazú de Costa Rica y el sidamo de Etiopía, que mantiene el vínculo con la tierra de origen. Colombia, con su eje cafetero, es un buen ejemplo de cómo un cultivo puede marcar la identidad de una región.
Leyenda y realidad
La historia más difundida atribuye el descubrimiento a Kaldi, un pastor etíope que notó la energía de sus cabras tras mordisquear unos frutos rojos. La versión no aparece en fuentes anteriores a 1671, cuando la recoge un profesor maronita en Roma, y el nombre de Kaldi parece una invención posterior. Otra leyenda sitúa el hallazgo en un jeque llamado Omar, que habría revitalizado con una infusión de bayas durante un destierro. Ninguna de estas historias tiene respaldo documental; lo que sí se sabe es que el consumo de café estaba bien asentado entre las comunidades sufíes del Yemen a finales del siglo XV.