Delmonico's
Delmonico's es uno de los restaurantes más conocidos de la historia de Nueva York. Abrió en 1827 en el Bajo Manhattan y su nombre se asocia a la alta cocina de la ciudad en el siglo XIX y a la cocina de autor estadounidense.
Historia
El primer Delmonico's abrió en 1827 en una pastelería alquilada de William Street, en el centro financiero de Manhattan. Lo fundaron los hermanos Giovanni y Pietro Delmonico, inmigrantes suizo-italianos, y en 1831 se les unió su sobrino Lorenzo, que con el tiempo se encargó de la carta de vinos y del menú. El local se trasladó varias veces hasta instalarse en el número 56 de Beaver Street, donde se inauguró a gran escala en 1837 tras el gran incendio de la ciudad. Se contaba entonces que las columnas de la entrada procedían de las ruinas de Pompeya.
A mediados del siglo XIX el restaurante ya era una referencia nacional. En 1860 ofreció la cena del baile de bienvenida al príncipe de Gales, con menú francés y piezas montadas de azúcar. En 1862 contrató al chef Charles Ranhofer y, entre 1865 y 1888, llegó a tener cuatro locales con el mismo nombre. Tras el cierre de sus sedes en 1923, en plena Ley Seca, Oscar Tucci lo reabrió en 1926 con el mismo nombre en Beaver Street. Desde entonces ha tenido varias etapas, cierres y nuevas gestiones, la última tras reabrir en septiembre de 2023.
Cultura
Delmonico's fue un punto de encuentro de empresarios, políticos y celebridades, y su carta ayudó a difundir platos que hoy se consideran clásicos de la cocina estadounidense. Entre ellos figuran las patatas a la Delmonico y el bistec Delmonico, un corte que hoy se conoce como ojo de bife y que en su origen se servía como bistec de lomo. En la etapa de Tucci el restaurante mantuvo los menús y recetas originales y dio nombre al llamado Método Delmonico, un conjunto de estándares de servicio que se extendieron a otros restaurantes del país. Hoy sigue asociado a la memoria gastronómica de Nueva York.
Leyenda y realidad
Se suele atribuir al restaurante la invención de las patatas a la Delmonico, el huevo Benedict, el Chicken à la King y la langosta Newberg, pero en todos los casos la autoría es dudosa o disputada. El Baked Alaska se atribuye a Ranhofer en 1867, aunque no hay relatos contemporáneos de ese momento y el propio chef lo llamó «Alaska Florida» en 1894.