Champaña
El Champaña es una región vinícola del noreste de Francia, situada en la antigua provincia histórica del mismo nombre, y da nombre al champán, el vino espumoso blanco que la ha hecho mundialmente famosa. La legislación europea y la de la mayoría de los países reservan el término «champán» exclusivamente a los vinos elaborados en esta zona, situada a unos 160 kilómetros al este de París.
Historia
El prestigio vinícola de la zona se remonta a la Edad Media. Según la tradición, el papa Urbano II, natural de la región, afirmó que el vino de Aÿ, en el departamento del Marne, era el mejor del mundo, y durante un tiempo el nombre de esta localidad sirvió para designar en general los vinos de toda la Champaña, de forma parecida a como Beaune se usaba para los de Borgoña. Ya en el periodo carolingio, Carlomagno impulsó el cultivo de la vid en la zona, y la coronación de su hijo Luis el Piadoso en Reims contribuyó a asociar la ciudad y sus vinos con la realeza. Los condes de Champaña gobernaron el territorio como un condado independiente entre 950 y 1316, y en 1314 el último de ellos accedió al trono como Luis X de Francia, momento en el que la región pasó a formar parte de los territorios de la Corona.
La situación geográfica de la Champaña, en la encrucijada de rutas militares y comerciales, fue a la vez una fuente de riqueza y una desgracia recurrente. Cerca de Châlons-en-Champagne, en el año 451, una alianza de legiones romanas, francos y visigodos derrotó a Atila y a los hunos, un revés decisivo en su avance por Europa. Durante la guerra de los Cien Años la tierra sufrió repetidas devastaciones, y en 1560, en plena guerra de religión entre hugonotes y católicos, fue destruida la abadía de Hautvillers junto con sus viñedos. Después llegaron los conflictos de la guerra de los Treinta Años y de la Fronda, con soldados y mercenarios ocupando el territorio. No fue hasta la década de 1660, bajo Luis XIV, cuando la región gozó de paz suficiente para avanzar en la producción de vinos espumosos.
En la Edad Media los vinos tranquilos de la Champaña ya eran apreciados en París, donde se distinguían como vinos de río y vinos de montaña, en referencia al terreno boscoso y al Marne, el río que los llevaba hasta el Sena. El poeta Henry d'Andeli, en su obra La batalla de los vinos, situó los de Épernay, Hautvillers y Reims entre los mejores de Europa. A medida que crecía su fama, papas, reyes y nobles quisieron poseer tierras en la zona, y en 1518 un lote de vino de Aÿ llegado a manos del cardenal Thomas Wolsey, canciller de Enrique VIII, constituye la primera exportación documentada de vino de la Champaña a Inglaterra. En el siglo XV se extendió con fuerza la plantación de pinot noir, cuyos vinos tintos no alcanzaban el color ni la intensidad de los borgoñones, lo que empujó a los productores a centrarse en los blancos.
La casa Gosset, fundada en 1584 como productora de vinos tranquilos, es la más antigua de las casas de champán que sigue en activo. A ella se sumaron Ruinart en 1729, Chanoine Frères en 1730, Taittinger en 1734, Moët et Chandon en 1743 y Veuve Clicquot en 1772. El gran salto llegó en el siglo XIX, cuando la producción regional pasó de unos 300.000 botellas anuales en 1800 a 20 millones en 1850. Antes de ese despegue, la rivalidad con Borgoña marcó el debate sobre la salubridad de los vinos: los médicos de Luis XIV se disputaron la influencia sobre el monarca, y las dos regiones financiaron tesis médicas favorables a sus vinos que servían como folletos publicitarios. La controversia duró más de un siglo y terminó cuando varios productores de la Champaña abandonaron los tintos para concentrarse en el espumoso, que ganó popularidad hasta el punto de que algunos médicos lo recomendaban como remedio, una afirmación que hoy se considera sin base sólida.
En 1927 se delimitó legalmente el viñedo y se dividió en cinco distritos productores: Aube, Côte des Blancs, Côte de Sézanne, Montagne de Reims y Vallée de la Marne. En 1941 se creó el Comité Interprofesional del Vino de Champaña (CIVC), encargado de proteger la reputación de la denominación, promocionarla y supervisar las normas de viticultura y elaboración. Durante los años noventa y los primeros dos mil, la demanda mundial no dejó de crecer: se batió el récord de envíos de 327 millones de botellas en 1999, y en 2007 se llegó a 338,7 millones. Como toda la superficie autorizada en 1927 estaba ya plantada, se estudió ampliar la región, y en marzo de 2008 el INAO presentó una propuesta para pasar de 319 a 357 pueblos, con la retirada de dos localidades. Parte de la discusión se centró en si la ampliación supondría más producción sin más calidad, mientras otros expertos sostenían que se trataba de consolidar huecos ya rodeados por la denominación. En 2015, buena parte de los sitios de producción, casas y bodegas subterráneas fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Cultura
La Champaña es una de las zonas vinícolas más septentrionales del mundo, cerca del paralelo 49, con una temperatura media anual de unos 10 grados y veranos relativamente frescos. Esa frialdad es precisamente lo que le permite a la uva conservar una acidez alta, muy valorada para los espumosos. El suelo de creta, formado hace unos 70 millones de años a partir de antiguos mares, aporta buen drenaje y contribuye a la ligereza y finura del vino, y las mismas capas de tiza se excavan para construir las bodegas subterráneas donde los vinos maduran a temperatura estable. En el lado opuesto, la zona de Aube tiene un suelo predominantemente arcilloso.
Las variedades principales son la chardonnay, blanca, y las tintas pinot noir y pinot meunier, que se combinan para hacer el champán. La pinot meunier ocupa aproximadamente la mitad de la superficie de cultivo y es la dominante en el valle del Marne, mientras que la pinot noir es la más extendida en Aube y crece muy bien en la montaña de Reims. La Côte des Blancs se dedica casi por completo a la chardonnay. Cada distrito aporta matices distintos, y las casas los combinan para crear su estilo propio: las pinot noir de las laderas orientadas al norte aportan acidez y delicadeza, las de las laderas al sur, potencia, y las de la Côte des Blancs, finura y frescura.
Más allá del champán, la región elabora otros vinos. Los tranquilos, tintos, blancos y rosados, se venden con la denominación Coteaux Champenois, y el rosado de Riceys tiene su propia denominación. Existe también un vino de licor, el Ratafia de Champagne, y el orujo de la prensa se destila para obtener el marc de Champagne. La producción de estos vinos es pequeña porque el espumoso resulta mucho más rentable.
El calendario de la vendimia se cierra con una celebración tradicional llamada la Fête du Cochelet. En Reims, san Juan es el patrón del personal de bodega y de quienes trabajan en tareas relacionadas con el champán. La ciudad de Reims, con su catedral, lugar tradicional de la coronación de los reyes de Francia y Patrimonio Mundial, forma junto con Épernay el eje comercial de la zona, y muchas de sus casas históricas siguen abiertas a visitantes que recorren sus galerías subterráneas. El champán es hoy un vino asociado a celebraciones de todo tipo en el mundo entero, y la denominación solo protege a los vinos de esta región.
Leyenda y realidad
Se suele atribuir al papa Urbano II, natural de la región, la declaración de que el vino de Aÿ era el mejor del mundo, pero la fuente es una tradición que no tiene una confirmación documental sólida. También circulan afirmaciones de médicos de los siglos XVII y XVIII sobre las supuestas virtudes curativas del vino espumoso, incluida la de curar la malaria, que no se sostienen con datos. Lo que sí está documentado es el prestigio de los vinos de la zona en la Edad Media, la rivalidad con Borgoña y la primera exportación registrada a Inglaterra en 1518.