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Codru

Codru es la región vinícola central de Moldavia y la más industrializada del país. Concentra cerca del sesenta por ciento de los viñedos moldavos y en su subsuelo se encuentran algunas de las mayores bodegas subterráneas del mundo, excavadas en la roca de conchas sobre la que se levantó buena parte de Chisinau.

Historia

La región de Codru ocupa la franja central de Moldavia, un territorio de bosques, colinas y campiña ondulada. Las fuentes no precisan una fecha de origen para el cultivo de la vid en la zona, pero sí señalan una etapa decisiva: Romanești, un microclima concreto dentro de Codru, fue en su día una colonia imperial dedicada a la elaboración de vino para la dinastía Romanov. Ese antecedente sitúa la vinicultura de la zona en una tradición de gran escala, muy distinta de la producción de pequeñas parcelas.

Con el tiempo, Codru se convirtió en la zona más industrializada del país. Hoy reúne la mayor parte de los viñedos moldavos y allí se levantan la mayoría de las empresas dedicadas a la vinificación primaria y al embotellado. Esa concentración explica el peso económico de la región dentro del conjunto del sector moldavo y la presencia de instalaciones de gran capacidad.

Las bodegas son quizá su rasgo más singular. Cricova, Milestii Mici y Brăneşti son las más conocidas. Sus galerías se excavaron en la roca de conchas, la misma de la que se extrajo buena parte del material con el que se construyó Chisinau, de modo que la explotación de la piedra y la del vino compartieron el mismo subsuelo. Estas instalaciones tienen capacidad para millones de decalitros de vino y licores, y ofrecen condiciones de guarda muy estables, con unos 12 a 14 grados centígrados y una humedad cercana al 80 %, lo que favorece el envejecimiento prolongado de los caldos.

En conjunto, Codru combina la producción en gran volumen con una tradición de vinos de calidad. Sus zonas de microclima son el lugar tradicional para los mejores vinos blancos y espumosos, y para las fortificadas conocidas como «divinos» y los vinos tipo jerez, que forman parte de su identidad enológica.

Cultura

Más que una denominación con un estilo único, Codru es un territorio donde la vid convive con bosques y colinas que la protegen. Su paisaje de arboledas y lomas actúa como barrera frente a las heladas de invierno y a los vientos secos del verano, algo que influye en la forma en que maduran las uvas y en la regularidad de las cosechas. Esa mezcla de relieve y vegetación explica por qué la región se considera un entorno privilegiado para el viñedo moldavo.

En el terreno, la región destaca por varias variedades. La Fetească, junto con el Sauvignon, el Riesling, la Traminer rosa y la Cabernet, encuentran aquí sus mejores condiciones, según las fuentes consultadas. Esa diversidad de uvas permite obtener desde blancos ligeros hasta tintos, pasando por espumosos y vinos generosos.

Las grandes bodegas subterráneas, con sus largas galerías excavadas en la piedra, son uno de los rasgos más visibles de la región y muestran el alcance de la industria vinícola del país.

En cuanto a los estilos, las fuentes asocian a esta zona los mejores vinos blancos y espumosos, así como las fortificadas y los vinos de tipo jerez. Hoy Codru sigue siendo el núcleo productivo de la vinicultura moldava, y su peso se aprecia en las cifras de superficie de viñedo.

Curiosidades

Milestii Mici. Su bodega figura en el Libro Guinness de los récords por sus cerca de 1,5 millones de botellas, que se consideran la mayor colección de vinos de calidad del mundo.
Cricova. Es la segunda mayor bodega subterránea del mundo, con galerías excavadas en la roca caliza de la zona.
Piedra para una capital. La roca extraída para excavar las bodegas sirvió de material para construir buena parte de Chisinau.