Côtes-du-Rhône Villages
Côtes-du-Rhône Villages es una denominación de origen controlada (AOC) del sur del valle del Ródano, en Francia, que reúne 95 localidades de los departamentos de Ardèche, Drôme, Gard y Vaucluse. Es la segunda mayor denominación de la región, solo por detrás de la Côtes-du-Rhône general, y su interés está en que permite a ciertos pueblos añadir su nombre a la etiqueta a cambio de cumplir normas más exigentes.
Historia
La denominación se reconoció como AOC en 1966-1967, aunque los primeros borradores de su reglamento datan de 1953. Al principio destacaron cinco municipios: Cairanne, Gigondas, Chusclan, Laudun y Saint-Maurice-sur-Eygues. Podían escribir su nombre en la etiqueta a cambio de someterse a una serie de reglas, entre ellas un grado alcohólico mínimo de 12,5 %. En 1955 se sumó Vacqueyras y, dos años después, Vinsobres. Según las fuentes, la inspiración vino del Beaujolais, que también cuenta con una categoría a nivel de pueblo. Cairanne y Gigondas tienen hoy denominación propia.
Con el tiempo, la denominación ha crecido hasta cerca de 10.000 hectáreas. La mitad de ese viñedo puede añadir el nombre del pueblo a la etiqueta, mientras que la otra mitad se distingue de la Côtes-du-Rhône general simplemente con la palabra «villages». Los vinos rosados tuvieron una presencia muy minoritaria desde 1970, cuando los productores se volcaron en el tinto. Los rosados obtuvieron el estatus de pueblo con nombre en 1967 y los tintos fueron promocionados en 1971. Desde entonces, sucesivas localidades han ido accediendo a la categoría de pueblo con nombre, como Massif d'Uchaux en 2005, Nyons, reconocido como AOC en 2020, o Suze-la-Rousse en 2016, de modo que el mapa del conjunto ha cambiado en varias ocasiones.
La AOC se dividió así en dos niveles. El primero es el de Côtes-du-Rhône Villages a secas, con unas 8.700 hectáreas en 2024 y un rendimiento medio de unos 34 hectolitros por hectárea. El segundo es el de los pueblos con nombre propio, unos 5.500 hectáreas con rendimientos de 33 a 37 hectolitros. Estos últimos siguen normas aún más estrictas, lo que explica que su producción sea más limitada y su perfil más reconocible.
Cultura
El reglamento marca el carácter de estos vinos. En los tintos, la variedad Grenache debe suponer al menos el 50 %, y Syrah y Mourvèdre juntas al menos el 20 %. Se admite hasta un 20 % de otras variedades autorizadas, pero no la Marselan, y los blancos y rosados no pueden usarse en el tinto. Para los blancos se emplean Grenache blanc, Clairette, Marsanne, Roussanne, Bourboulenc y Viognier, con un mínimo del 80 % de variedades principales. El grado alcohólico mínimo es de 12 % para los tres colores. La normativa de cultivo, la delimitación de las zonas y las mezclas se controlan desde el Syndicat des Vignerons des Côtes du Rhône, con sede en Aviñón.
La diversidad de suelos y altitudes explica las variantes regionales. Chusclan, Laudun y otros pueblos de la orilla occidental del Ródano dan vinos con una tradición antigua, y Laudun es especialmente conocido por su blanco, aunque según las fuentes ese vino supone en torno al 30 % de su producción y solo un 6 % se vende con el nombre del pueblo. En Sablet, las arenas dan vinos blancos que lo convierten en el mayor productor de blancos entre los pueblos con nombre. Séguret, uno de los más grandes y antiguos, produce sobre todo tinto, en torno al 90 %, y su vino aparece citado por Plinio el Viejo en su Historia natural. Nyons, en cambio, es solo tinto, con dos tercios de Grenache y un tercio de Syrah, y se cultiva a altitudes de 200 a 500 metros.
Hoy la denominación es una de las grandes puertas de entrada al sur del Ródano para el público, con vinos de consumo diario en los pueblos sin nombre y etiquetas de pueblo que permiten explorar el terroir. Su formación también tiene un lugar propio: en el Château de Suze-la-Rousse se encuentra el campus de la Universidad del Vino, un departamento del Instituto Universitario de Valence que ofrece cursos de enología, marketing y gestión para el sector.
Leyenda y realidad
Algunas localidades cuentan historias sin confirmar. En Rochegude se dice que el pueblo se fundó durante el reinado del emperador Domiciano (51-96) y que Jefferson habría presentado vinos de allí a Washington en persona. Son atribuciones que circulan como tradición local y que las fuentes no confirman. Lo documentado es la importancia del viñedo de la zona, de suelos variados y pendientes que permiten elaborar distintos estilos de tinto, blanco y rosado.