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Gramona

Gramona es una empresa familiar española de San Sadurní de Noya, en el Penedès catalán, dedicada a elaborar espumosos de larga crianza. Con seis generaciones de historia, forma parte de Corpinnat, la marca colectiva de la Unión Europea que da nombre a esta denominación de origen de espumosos de la zona.

Historia

La historia de la casa comienza en 1850, cuando Josep Batlle era agricultor de unos viñedos del valle del río Noya. Por entonces la filoxera asolaba las cepas francesas, una plaga que obligó a replantar buena parte de Europa.

Su hijo Pau Batlle aprendió a afinar el vino de charelo al gusto de los productores de espumosos de la Champagne y empezó a vender vino a negociantes franceses. Con los beneficios de esta operación abrió en 1881 la primera Bodega Batlle.

La marca Gramona fue creada a principios de siglo a partir del matrimonio de Pilar Batlle con Josep Gramona, un sadurninense hijo del presidente del Gremio de Taverners de Barcelona.

El giro hacia los espumosos de crianza prolongada llegó en la década de 1940. Durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, las botellas que quedaron en reposo en la cava no pudieron venderse. Cuando los hermanos Bartomeu y Josep Lluís Gramona Batlle las recuperaron, comprobaron que habían evolucionado de forma muy favorable. A partir de esa experiencia empezaron a comercializar espumosos de largas crianzas en el Penedès, una decisión que marcó el perfil de la casa durante las décadas siguientes. En 2021 la empresa celebró su centenario con diversas actividades.

Cultura

La identidad de Gramona se apoya en el paisaje del Penedès y en variedades autóctonas como el charelo, el macabeo y la parellada, a las que se suman otras cepas de la zona. La viticultura es biodinámica, un enfoque que entiende el viñedo como un conjunto vivo en el que suelo, plantas y calendario agrícola se atienden de forma integrada. Esta práctica se aplica en torno al Celler Batlle, el edificio donde se vinifica la producción de la casa.

En el centro de San Sadurní de Noya se encuentra la cava histórica donde los espumosos reposan durante su crianza. Esa ubicación liga la empresa a la vida del pueblo. Para los vecinos, la bodega forma parte del paisaje urbano y de su memoria económica, y para quien visita la zona supone una manera directa de conocer cómo se trabaja el espumoso catalán.

La pertenencia a Corpinnat sitúa a la casa entre los productores que quieren señalar el origen y el modo de elaboración de sus espumosos ante el consumidor. La marca colectiva agrupa a bodegas que comparten un mismo territorio y una forma de entender el vino, lo que facilita distinguir estas propuestas dentro de una denominación amplia.

Gramona sigue además los principios de Wineries for Climate Protection. En la práctica, eso significa producir su propia energía renovable, depurar y reutilizar el agua, y revisar procesos para reducir las emisiones de CO₂. La crianza prolongada en botella, que es el rasgo que la empresa defiende desde la década de 1940, se presenta así junto a una preocupación por el impacto ambiental de la propia bodega. Para el aficionado, el espumoso de larga crianza es una forma de entender el tiempo como ingrediente, y en esa línea la casa ha construido su identidad a lo largo de más de un siglo.

Curiosidades

Una botella olvidada. Durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, las botellas que quedaron en la cava no se pudieron vender. Al recuperarlas, sus crianzas prolongadas habían evolucionado de forma muy favorable.
Compromiso climático. La empresa sigue los principios de Wineries for Climate Protection, con medidas para producir energía renovable, reutilizar el agua y reducir las emisiones de CO₂.