Greco
El Greco es una familia de variedades de uva de vino originarias del sur de Italia, sobre todo de Campania y Calabria. Su nombre aparece asociado tanto a una uva blanca (Greco bianco) como a una tinta (Greco nero), y su atribución a un origen griego sigue siendo objeto de debate entre los expertos.
Historia
El origen de la vid Greco se remonta, según la hipótesis más aceptada, a colonos griegos que habrían llevado su ancestro al sur de Italia hace más de 2500 años. Los historiadores y viticultores italianos han especulado con que la uva pudo formar parte de la mezcla de vinos de culto de la antigua Roma, como el Falerno y el Aminea, aunque no existe una confirmación documental de ello.
Con el paso del tiempo, el nombre «Greco» se fue aplicando a varias variedades de supuesto origen griego repartidas por Italia, lo que complica su identificación. Los ampelógrafos no se ponen de acuerdo en si se trata de una sola variedad con varios clones o de un conjunto de variedades agrupadas bajo el mismo nombre. Tampoco está claro si alguna de las llamadas «vides griegas» italianas se cultiva hoy en Grecia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el Greco, como muchas variedades del sur, corrió peligro de desaparecer. La destrucción de viñedos durante la guerra y la emigración de agricultores a las ciudades y al extranjero provocaron un fuerte declive del cultivo. Fueron decisivos el empeño de bodegas familiares y proyectos de recuperación como el de Villa dei Misteri, impulsado por Piero Mastroberardino, que ayudaron a mantener la vid en el sur de Italia.
En el siglo XXI, un análisis de ADN demostró que algunas plantaciones italianas catalogadas como Greco son genéticamente idénticas a la variedad Asprinio.
Cultura
El Greco blanco madura tarde y es sensible al mildiu y al oídio, lo que exige cuidados en el viñedo. Sus racimos tienen forma alada, un rasgo que los ampelógrafos usan para reconocerlo. Sus vinos se describen como aromáticos, con notas de melocotón y de follaje verde fresco, y con la edad ganan matices herbáceos. Algunos expertos, como Jancis Robinson, los comparan vagamente con el Viognier.
Su presencia más conocida está en Campania, donde da nombre al Greco di Tufo DOCG, elaborado en torno a la localidad de Tufo y siete pueblos vecinos sobre suelos de toba volcánica. Esta zona fue elevada a DOCG en 2003 y debe contener al menos un 85 % de Greco, completado normalmente con Coda di Volpe. Según la master of wine Mary Ewing-Mulligan, estos vinos suelen estar listos para beber entre tres y cuatro años después de la vendimia, y pueden evolucionar bien durante diez o doce años. También se permite una versión espumosa.
En Calabria, un clon específico de Greco blanco se usa para el Greco di Bianco DOC, un vino de postre de estilo passito elaborado con uvas parcialmente secadas tras la vendimia, con una graduación mínima del 17 %. Su color es ámbar oscuro y sus aromas recuerdan a cítricos y hierbas. El crítico Peter Saunders lo considera uno de los mejores vinos dulces italianos.
El Greco también aparece en numerosas DOC del sur, como Gravina en Apulia, Capri, Penisola Sorrentina o Sannio, donde participa en mezclas blancas, y en Sannio también en espumosos clásicos. El Greco nero, la variante tinta, es la más extendida de las dos y se encuentra sobre todo en Calabria, donde suele mezclarse con Gaglioppo.