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Nebbiolo

El nebbiolo es una uva tinta italiana, asociada sobre todo al Piamonte, y la base de algunos de los vinos más prestigiosos de Italia, como el Barolo y el Barbaresco. Se la reconoce por sus taninos firmes, su acidez alta y sus aromas a alquitrán y rosas, que se afinan con los años de botella.

Historia

Los ampelógrafos consideran que el nebbiolo es originario del Piamonte, aunque algunos análisis de ADN apuntan a que pudo surgir más al este, en Lombardía. La primera referencia romana a un vino de gran calidad procedente de la zona de Pollenzo, al noroeste de la actual zona del Barolo, es célebre (la describió Plinio el Viejo), pero no menciona la uva, de modo que su identificación con el nebbiolo es una hipótesis razonable y no un hecho probado.

La primera mención explícita de la variedad data de 1268, cuando se describe una uva llamada "nibiol" que crecía en Rívoli, cerca de Turín. Desde entonces aparecen otras citas medievales, como la de 1303 en el distrito de Roero o el tratado de Pietro Crescenzi de 1304, que habla de un vino de excelente calidad hecho con "nubiola". En el siglo XV, los estatutos de La Morra muestran el aprecio que se tenía a la vid, con castigos severos para quien la cortase.

Fuera del Piamonte, la uva llamó la atención en el siglo XVIII, cuando los británicos buscaban alternativas al vino de Burdeos en tiempos de conflicto con Francia. Sin embargo, las dificultades para transportar el vino piamontés a Londres impidieron que se consolidara como un vino habitual en el mercado británico, que prefirió el oporto y el jerez. Las plantaciones siguieron creciendo durante el siglo XIX hasta que la filoxera devastó los viñedos. Muchos propietarios replantaron con otras variedades, sobre todo con la barbera, que pasó a ocupar un lugar muy destacado. Hoy el nebbiolo ocupa una parte modesta de los viñedos piamonteses.

Cultura

En el Piamonte el nebbiolo es mucho más que una uva: marca el paisaje de las Langhe y de los alrededores de Alba, donde la vendimia tardía, a mediados o finales de octubre, coincide con la niebla que cubre los valles. Esa relación con la niebla es el origen de una de las explicaciones más aceptadas de su nombre, aunque no la única. Con la niebla llega también la costumbre de considerar el nebbiolo como la última uva en madurar, lo que obliga a los productores a elegir con cuidado las mejores laderas, orientadas al sur y protegidas del viento.

La variedad tiene un nombre local y numerosos sinónimos según la zona: se llama spanna en Novara y Vercelli, picutener en el valle de Aosta y chiavennasca en Valtellina. En el Piamonte, además, se ha mezclado tradicionalmente con uvas tintas como la barbera y la bonarda, y con blancas como la arneis, aunque hoy las normas del Barolo y del Barbaresco exigen que el vino sea 100 % nebbiolo.

Los vinos de nebbiolo piden paciencia. Los Barolo y Barbaresco de mejor calidad necesitan muchos años de crianza antes de mostrar su equilibrio, y en el estilo moderno, con barricas más pequeñas y tiempos de maceración más cortos, los vinos son más accesibles en su juventud. Hoy la uva se cultiva también en California, Washington, Argentina, Australia y en la región de Baja California, en México, donde también se produce vino, lo que muestra cómo se adapta la variedad a otros climas.