Limburger
🥚 VegetarianoEl Limburger es un queso de pasta blanda y corteza lavada originario de la región de Herve, en Bélgica. Destaca por su olor intenso, causado por la bacteria Brevibacterium linens, y por un sabor que va de suave a ligeramente picante.
Historia
Su elaboración se documenta en la región de Herve, dentro del antiguo Ducado de Limburgo, desde el siglo XV. El territorio formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico hasta la Revolución Francesa. El queso se conoció por el nombre de su país de origen, mientras que el nombre Limburger se extendió a estilos similares fabricados en otras zonas.
Su difusión llegó a Estados Unidos en el siglo XIX: la fábrica F.X. Baumert, en Antwerp (Nueva York), lo produjo en 1854, y pocos años después ya había varias queserías dedicadas a él. También se fabricó en Canadá, donde se convirtió en un rasgo cultural de la comunidad germano-canadiense, en la Oak Grove Cheese Company de New Hamburg (Ontario). Hoy, el único productor estadounidense es la cooperativa Chalet Cheese, en Monroe (Wisconsin).
Cultura
Se madura durante unos tres meses en bodegas de la campiña de Herve, a veces excavadas en roca caliza. Con el afinado pasa de una textura firme y desmenuzable, parecida a la del feta, a una pasta cremosa y untable. En Bélgica llegó a considerarse uno de los quesos más populares. En el Medio Oeste de Estados Unidos, sobre todo en Wisconsin y Ohio, sigue siendo habitual el bocadillo de Limburger con pan de centeno, cebolla cruda y mostaza, acompañado de café fuerte o cerveza. Su fama olfativa lo ha convertido también en motivo de humor en cortometrajes de Looney Tunes, Los Tres Chiflados y películas de Abbott y Costello, y en referencias de la música y la televisión.
Leyenda y realidad
Es habitual leer que el queso procede de la ciudad alemana de Limburg, y que fueron unos monjes de esa ciudad quienes crearon la receta pisando la cuajada con los pies descalzos. Ambas ideas son dudosas: las fuentes sitúan su origen en la región de Herve, en Bélgica, y la historia de los monjes se transmite como tradición, no como dato documentado. Lo que sí se sabe es que su elaboración está documentada desde el siglo XV.