Syrniki
🍖 Con carne o pescadoLos syrniki son unas tortitas fritas de queso fresco tipo quark, típicas de la cocina de los pueblos eslavos orientales. Se sirven sobre todo en el desayuno o de postre y son uno de los platos más sencillos y populares de Europa del Este.
Historia
El nombre procede de la raíz eslava syr, que significa queso blando de cuajada. En ucraniano se conserva ese sentido antiguo, como en domashnii syr, 'queso casero', mientras que en ruso se emplea otra palabra antigua para la cuajada, tvorog, y de ahí el nombre alternativo tvorozhniki. No se conserva una fecha ni un inventor concreto: el plato forma parte de la tradición doméstica de la región.
La preparación se basa en ingredientes que siempre han estado al alcance de una cocina de campo: cuajada o queso fresco granuloso, harina, huevo y azúcar. La masa se da forma de discos pequeños y se fríe en aceite vegetal o en mantequilla caliente hasta dorar ambas caras, manteniendo el interior ligeramente cremoso. Según la receta, se añaden pasas, albaricoque seco o manzana y pera, y también un toque de vainilla.
Con el tiempo el plato se ha extendido más allá de sus fronteras originales. En Alemania, sobre todo en la zona oriental, existe un equivalente conocido como Quarkkäulchen. En los últimos años, la inmigración procedente de Ucrania, Rusia y Bielorrusia ha llevado los syrniki a Israel, donde se han hecho habituales en muchas casas y cafeterías.
Cultura
Los syrniki pertenecen a la cocina cotidiana de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Letonia y Lituania, aunque cada país les da su nombre y sus matices. Se suelen comer recién hechos, calientes o templados, en el desayuno o como merienda dulce, y en casa se preparan a menudo con los productos de la propia huerta o de la despensa.
La forma de servirlos varía según la región y el gusto familiar. Lo más habitual es acompañarlos de crema ácida (smetana), mermelada, miel, compota de manzana o varenye, una confitura de fruta cocida lentamente. Hay quien los prefiere con mantequilla derretida. En la tradición se consideran un plato de sabor sobrio, emparentado con las crepes y los blinís, pero con una textura más densa y firme.
Su simplicidad explica que sigan presentes en la vida diaria de estos países, tanto en el hogar como en cafés y restaurantes de cocina eslava.