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Comida rápida

↔ Varía según la receta

La comida rápida es un modo de alimentación basado en productos fabricados en serie que se preparan y se sirven con gran rapidez, habitualmente en establecimientos especializados y en envase para llevar. Surgió ligada a la vida urbana, al trabajo asalariado y a la industria, y hoy es un fenómeno global, con especial peso en Estados Unidos y el Reino Unido y presencia en numerosos países.

Historia

Antes de que existiera el concepto, ya había vendedores de comida en la calle. En la Roma antigua, las insulae, bloques de pisos de varias plantas, dependían en buena medida de los vendedores para sus comidas. El Foro funcionaba como mercado donde se compraban productos de panadería y embutidos. Por la mañana se tomaba pan mojado en vino como tentempié, y las verduras cocidas y los guisos se consumían más tarde en la popina, un establecimiento sencillo para comer. En China, en el siglo XII, se comían masas fritas, sopas y bollos rellenos, alimentos que siguen existiendo como tentempié contemporáneo. En Bagdad, las familias completaban las comidas caseras con legumbres procesadas, almidones comprados y carnes listas para comer.

Durante la Edad Media, ciudades como Londres y París tenían numerosos vendedores que ofrecían tartas, gofres, barquillos, tortitas y carnes cocinadas. Atendían sobre todo a quienes no podían cocinar en casa, entre ellos muchas familias que no tenían vivienda con cocina, así como a viajeros como los peregrinos que se dirigían a un lugar sagrado.

En el Reino Unido, las ciudades costeras vendían marisco y pescado cocinados junto al muelle. El desarrollo de la pesca de arrastre a mediados del siglo XIX dio lugar al fish and chips, que la tradición sitúa en Oldham hacia la década de 1860. Como comida barata y servida en envoltorio, se convirtió en un plato habitual de la clase trabajadora victoriana. Con la industrialización, el negocio creció deprisa: hacia 1910 había más de 25.000 tiendas de este tipo en el país, y en los años veinte superaban las 35.000. La cadena Harry Ramsden's abrió su primera tienda en Guiseley en 1928, y en 1952 sirvió 10.000 raciones en un solo día, un hecho que le valió un lugar en el Libro Guinness de los récords.

En Estados Unidos, tras la Primera Guerra Mundial, la extensión del automóvil dio paso a los restaurantes drive-in. White Castle, fundada en Wichita (Kansas) en 1921 por Billy Ingram y Walter Anderson, suele citarse como la primera cadena de hamburgueserías, con hamburguesas a cinco centavos. A&W, en 1921, fue pionera en franquiciar su jarabe de raíz, y Howard Johnson's empezó a franquiciar restaurantes a mediados de los años treinta, unificando cartas, rótulos y publicidad. En los años cuarenta, el servicio en coche se popularizó con camareras sobre patines que llevaban la comida al vehículo.

El concepto también se expandió por Europa y el resto del mundo. Los automat de Nueva York, con su ventana de cristal y su ranura para monedas, abrieron en 1912, y el sistema existía ya en Berlín y en algunas ciudades estadounidenses como Filadelfia. Tras la Segunda Guerra Mundial, el aumento del consumo, la incorporación de las mujeres al trabajo y la costumbre de comer fuera, que pasó de lujo a necesidad, asentaron la comida para llevar en la vida cotidiana. En 2006, el mercado mundial de comida rápida creció un 4,8 % y alcanzó las 80.300 millones de transacciones. McDonald's abrió en Moscú en 1990, y cadenas como KFC, Pizza Hut, Subway o Burger King tienen presencia en decenas de países.

A finales de los años noventa empezaron a surgir críticas por la falta de información, el alto contenido en grasas, azúcares y calorías de muchos productos, y se popularizó el término comida basura o comida chatarra. En 1984 había nacido el movimiento slow food como respuesta a los hábitos que trae consigo la comida rápida. El documental Super Size Me (2004), de Morgan Spurlock, en el que su director se alimentó solo de productos de McDonald's durante un mes, aumentó la presión social. En marzo de 2006, McDonald's anunció que incluiría información nutricional en el envase de todos sus productos.

Cultura

Lo que define a la comida rápida no es solo el tiempo de preparación, sino una forma de servicio. Los productos se pueden tomar sin cubiertos, como pizzas, hamburguesas, pollo frito, tacos, sándwiches, patatas fritas o aros de cebolla, y eso permite el consumo en el local, la recogida en el mostrador, la comida en la calle o el envío a domicilio. En la mayoría de los establecimientos no hay camareros ni servicio de mesa. Los clientes hacen cola para encargar y pagar, reciben el pedido al instante o poco después y lo consumen sentados en el local o en otro lugar. Para facilitar el servicio, muchos locales piden a los clientes que dejen los restos en los cubos de basura y que lleven la bandeja a un punto habilitado. Los puntos de venta pueden ser puestos, quioscos sin asientos o restaurantes de servicio rápido, y las cadenas franquiciadas reciben alimentos estandarizados desde centros de distribución.

La comida rápida industrial se apoya en ingredientes procesados que mantienen sabor, textura y frescura. Muchos de sus platos se preparan en instalaciones centrales y se recalientan, se cocinan de forma rápida o se montan en el propio local, lo que garantiza uniformidad y reduce costes laborales. Esta estandarización convive con tradiciones locales muy arraigadas. En el Reino Unido, el fish and chips se sirve envuelto en papel y forma parte de la vida de barrio, y se ha complementado con platos adoptados de otras culturas, como la pizza, el doner kebab o el curry. En los Países Bajos, las friet se acompañan de salsas como la fritessaus o la salsa de cacahuete, y de snacks fritos como la frikandel o la kroket. En Portugal existen locales especializados en el pollo asado al estilo piri-piri, la francesinha y las bifanas. En Polonia, el pasztecik szczeciński, masa frita rellena, es un plato típico de Szczecin. En Oriente Medio, el falafel y el pan plano son omnipresentes, y en la India son muy populares el vada pav, el panipuri y el dahi vada. En Japón, el bentō es la versión tradicional de la comida para llevar, y el sushi se ha extendido por Occidente.

La venta callejera mantiene un papel importante en muchas culturas. En Filipinas, los puestos turo-turo permiten señalar los platos expuestos, y en África Occidental las brochettes de carne asada se venden al borde de las carreteras desde hace generaciones. Hoy los pedidos por aplicación móvil han ampliado el alcance de estos locales, y las gasolineras con tienda también ofrecen bocadillos y platos calientes a quienes viajan.

La comida rápida sigue generando debate. Se ha vinculado su consumo frecuente con un mayor riesgo de obesidad, enfermedad cardiovascular y otras patologías, y varias ciudades estadounidenses han limitado la apertura de nuevos locales. Las cadenas han respondido con más opciones saludables y menos residuos de envase. También se han criticado las condiciones laborales del sector, donde trabajan millones de personas, y su impacto en las costumbres alimentarias tradicionales. Pese a todo, su presencia en la vida diaria sigue siendo muy amplia.

Leyenda y realidad

Circula la historia de que la palabra bistró procede de los cosacos del ejército ruso que, durante las guerras napoleónicas, pedían en los restaurantes de Francia que les sirvieran deprisa, gritando bystro (‘rápido’). Según esta versión, los locales franceses habrían adoptado el nombre a partir de entonces. Se trata de una explicación muy difundida, pero el origen de bistró es discutido entre los especialistas y no hay una prueba documental que la confirme.

Curiosidades

Un local sin camareros. El primer automat de Nueva York, en 1912, servía comida detrás de una ventana de cristal que se abría al introducir monedas en una ranura.
Diez mil raciones en un día. En 1952, una tienda de Harry Ramsden's sirvió 10.000 raciones de fish and chips en una sola jornada, un récord que la hizo entrar en el Libro Guinness.