Fanta
🌱 VeganoFanta es una marca de refrescos de sabor a frutas, propiedad de The Coca-Cola Company, que nació en la Alemania de 1940 como alternativa a la Coca-Cola durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy reúne decenas de variedades distintas en todo el mundo, y la de naranja y la de limón son las más tradicionales.
Historia
Fanta surgió en un momento de escasez. Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania estaba sometida a un embargo comercial impuesto por Estados Unidos y a un bloqueo naval británico, lo que impedía importar el jarabe de Coca-Cola. La filial alemana, Coca-Cola GmbH, dirigida por el empresario Max Keith, necesitaba un producto que pudiera elaborarse con las máquinas disponibles y con ingredientes obtenidos dentro del país, como remolacha azucarera, suero de leche y orujo de manzana. Keith llegó a describir esas materias primas como las sobras de las sobras.
El nombre tiene un origen anecdótico. Según la versión más difundida, Keith pidió a su plantilla que dejara volar la imaginación, en alemán Fantasie, y uno de sus vendedores veteranos, Joe Knipp, exclamó «¡Fanta!». La bebida se dirigió casi en exclusiva al mercado alemán, donde tuvo buena acogida: en 1943 se vendieron unos tres millones de cajas. Muchas botellas no se consumían como refresco sino como ingrediente de cocina, para endulzar sopas y guisos, porque el azúcar estaba muy racionado. La filial holandesa de Coca-Cola también utilizó la marca durante la guerra, con una receta distinta basada en saúco.
Tras el conflicto, la matriz estadounidense recuperó el control de la fábrica alemana, la fórmula y la marca. La producción de aquella Fanta original se interrumpió en 1949. En 1955, en Nápoles, la embotelladora local Società Napoletana Imbottigliamento Bevande Gassate (SNIBEG) relanzó la bebida con una fórmula de naranja y con naranjas de la zona, y de ahí procede la Fanta de naranja que se conoce hoy, así como el diseño de la botella acanalada. En 1960 Coca-Cola adquirió la marca y la extendió por Europa, Asia, África y Sudamérica. En Estados Unidos tardó en llegar, en parte porque la empresa temía restar fuerza a su cola principal.
La diversidad de sabores es una de sus señas de identidad. En cada país se han lanzado variedades propias, muchas de ellas temporales. En Japón, por ejemplo, es habitual lanzar sabores de temporada, y en Argentina, Chile o Venezuela han aparecido y desaparecido distintas versiones. Fanta pasó a formar parte de la gastronomía cotidiana de muchos países gracias a esa capacidad de adaptarse a los gustos locales.
Cultura
Fanta es, sobre todo, un refresco de consumo cotidiano y muy presente en los bares. Su identidad cambia según el país: en Costa Rica triunfa la Fanta Kolita, de uso exclusivo en ese mercado, y en Nicaragua se vende la Fanta Roja, parecida en sabor y aspecto. En Chile se mezcla con cerveza (schop), en lo que se conoce como fanschop, y en Perú se comercializa la Fanta Kola Inglesa, resultado de la fusión de dos marcas.
Las variantes regionales reflejan también la fruta local. En Brasil se han comercializado sabores como guaraná, maracuyá o anacardo, y en Filipinas la variedad propia es la de calamansi, un cítrico muy presente en la cocina del país. En Venezuela, la bebida se vendió durante años con el nombre Hit, tras la compra de la marca local por Coca-Cola en 1996, hasta que en 2024 se unificó con Fanta.
En cuanto a la presencia actual, Fanta sigue entre las marcas de refrescos más distribuidas del mundo y mantiene la lógica de ediciones limitadas que generan expectación en cada mercado. Su historia, marcada por la escasez de guerra, convierte a una bebida de colores vivos en un testimonio de la adaptación industrial a circunstancias extremas. En Alemania, una edición de 2015 por su 75 aniversario recuperó envase de vidrio y una fórmula con suero de leche y orujo, lo que reavivó debates sobre el pasado.
Leyenda y realidad
Existe la idea extendida de que Fanta nació como una creación deliberada de la marca para competir con la Coca-Cola, pero la realidad fue una necesidad de supervivencia industrial. La anécdota del nombre, con la exclamación de Knipp, se repite con frecuencia, aunque se transmite como tradición de empresa y no como documento verificable.