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Vino de Moldavia

El vino de Moldavia es la producción vinícola de este pequeño país del este de Europa, situado entre los ríos Prut y Nistru, que cuenta con una larga tradición de cultivo de la vid. Hoy es uno de los principales productores del continente y exporta la mayor parte de su producción, sobre todo a la Unión Europea, por lo que su importancia económica y cultural es considerable.

Historia

Los restos fósiles de hojas de Vitis teutonica hallados cerca de Naslavcea, en el norte del país, indican que la vid crecía allí hace entre seis y veinticinco millones de años. Las impresiones de pepitas de uva encontradas cerca de Vărvăreuca, datadas hacia el 2800 a. C., demuestran que ya se cultivaba entonces, y la viticultura y la elaboración de vino en la zona comprendida entre el Nistru y el Prut habrían comenzado hace entre cuatro y cinco mil años.

Con el contacto comercial con los griegos y, más tarde, con los romanos, el cultivo se intensificó. Tras la formación del principado feudal moldavo en el siglo XIV, el vino se convirtió en una de las principales exportaciones medievales, sobre todo hacia Polonia, Ucrania y Rusia. Durante el reinado de Esteban el Grande, en el siglo XV, se importaron variedades de calidad. Tras el Tratado de Bucarest de 1812, la región pasó al Imperio ruso y la industria volvió a prosperar, con una fuerte plantación de variedades francesas en la segunda mitad del siglo XIX. La filoxera y las dos guerras mundiales causaron graves daños, y la reconstrucción de la era soviética de los años cincuenta dio paso a una expansión que después se vio afectada por los embargos rusos de 2006 y 2013.

Cultura

El vino forma parte de la vida cotidiana de muchas familias moldavas, que conservan recetas propias y cepas transmitidas de generación en generación, además de pequeños viñedos junto a sus casas para elaborar vino casero. Las variedades tradicionales, como Fetească albă, Fetească neagră, Rară neagră o Tămâioasă, conviven hoy con cepas introducidas en el siglo XIX, como Cabernet Sauvignon o Pinot noir. El país tiene cuatro zonas vitivinícolas, entre ellas la meridional, muy vinculada a los vinos tintos dulces y semidulces. Las bodegas de Cricova y Mileștii Mici, con sus extensas galerías subterráneas, son hoy parte de su identidad enológica. El aguardiente nacional, el Divin, se elabora siguiendo la técnica del coñac.

Curiosidades

Una gran colección subterránea. La colección de Mileștii Mici, con 1,5 millones de botellas, figura en el Libro Guinness como la mayor del mundo. Sus galerías se extienden unos 200 km.
Exportaciones a 75 países. En 2022 Moldavia exportó vinos de 260 bodegas a 75 países, y alrededor del 60 % de su producción se destinó a la Unión Europea.