Noah
La noah, también llamada noa, es una vid híbrida americana de uva blanca. Se utiliza para mesa, mosto y vino, y destaca por su aroma tan singular que divide a quienes la prueban, además de por su papel en algunos vinos tradicionales de Europa.
Historia
Según la referencia consultada, la noah es el resultado de un cruce al 50 % entre la taylor (Vitis riparia) y una Vitis labrusca desconocida. El obtentor que se suele citar es Otto Wasserzicher, quien habría realizado el cruce en 1896. Otros estudios sostienen que la labrusca progenitora fue la hartford, así que la genealogía exacta no está cerrada.
Pese a estar clasificada popularmente como labrusca, su condición de híbrido la sitúa en el grupo de las vides americanas cruzadas con otras especies para ganar resistencia. Es una planta vigorosa y fértil, de brotes tardíos cuyas yemas secundarias también dan fruto. Madura aproximadamente al mismo tiempo que la concord, y unas dos semanas y media después que la chasselas. Es muy resistente a enfermedades como el mildiu, el oídio y la podredumbre negra, mientras que frente a la filoxera su protección es insuficiente y sufre con la clorosis. Por eso se ha usado también como portainjerto.
Como progenitora, la noah tuvo un papel en la obra de varios hibridadores europeos, entre ellos François Baco, Bertille Seyve, Pierre Castel, Fernand Gaillard y Albert Seibel. El más conocido de sus descendientes fue la baco blanc. Su difusión fue, sin embargo, limitada. Las plantaciones comerciales son pequeñas y se concentran en Estados Unidos, Francia, Rumanía, Croacia, Serbia e Italia. Como sus uvas no se conservan bien ni se transportan bien, solo se encuentran cerca de su lugar de cultivo. En Francia fue prohibida en 1935, junto con otras cinco variedades híbridas del mismo grupo. Su nombre aparece además con numerosos sinónimos, como belo otelo, charvat, hondarrabi zuri, tudum, direktor, noja, noha y tatar rizling.
Cultura
La noah se conoce sobre todo por el vino. Las uvas se emplean para elaborar el uhudler y, en menor medida, el fragolino, dos vinos de tradición local que son hoy su principal razón de existir en la práctica. Además, a veces se ha usado para producir espumosos, aunque no es lo habitual. La uva tiene un carácter que los enólogos llaman foxé, un matiz animal o silvestre que muchos asocian a las labruscas. Ese rasgo hace que se considere un vino de calidad discutible, aunque cuenta con admiradores que valoran precisamente su personalidad.
En la mesa, el gusto de la noah divide. Quienes la aprecian le atribuyen notas de fresa muy madura y de lichi; quienes no, la describen con un sabor punaise, parecido al de las zarzas o las frambuesas rojas visitadas por insectos. En cualquier caso se trata de una uva generalmente muy azucarada y a la vez muy ácida. Su piel se separa con facilidad de la pulpa, que es gelatinosa y muy viscosa, de modo que basta una presión para que la pulpa salga por el orificio del pedúnculo. Esa textura la convierte en una fruta más singular que práctica para el consumo directo.
Destilada, la noah da un aguardiente perfumado que recuerda a la frambuesa y a la rosa. Esta vía de uso, junto con el vino, forma parte de un patrimonio local muy ligado a pequeñas producciones. Hoy la vid casi ha desaparecido de los viñedos comerciales. Puede verse todavía en emparrados particulares, donde sobrevive como planta de jardín, más que como variedad con presencia en la vida gastronómica general.
Leyenda y realidad
Circula la idea de que la noah contiene una cantidad de metanol muy superior a la de otras uvas, y ese es el argumento que se suele esgrimir para justificar su prohibición. Los datos citados en las fuentes desmienten esa afirmación: los vinos blancos rondan los 98 mg/l, los tintos los 131 mg/l y la noah alrededor de 123 mg/l, cifras comparables entre sí. El metanol solo se forma durante la fermentación del mosto, de modo que comer la uva o beber el mosto no implica ese riesgo. La prohibición francesa de 1935 se justificó por razones sanitarias, aunque algunos autores la atribuyen también a motivos político-económicos.