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Aceite de argán

🌱 Vegano

El aceite de argán es un aceite comestible que se obtiene prensando las semillas del fruto del argán (Argania spinosa), un árbol propio del suroeste de Marruecos y de una pequeña franja del sur de Argelia. Tiene sabor a nuez y es relativamente caro, porque su elaboración exige mucho tiempo y muchos frutos.

Historia

El árbol del argán crece de forma natural en la región marroquí del Arganeraie, y el saber sobre el aprovechamiento de sus frutos se ha transmitido durante siglos en comunidades bereberes. En la tradición rural, la recogida y el tratamiento de los frutos han sido tareas de las mujeres: los frutos se secan al sol, se despulpan, las semillas se tuestan y las almendras se muelen y se amasan con agua hasta que el aceite aflora en un fino goteo.

A finales del siglo XX comenzó en Marruecos la industrialización de la extracción, con fábricas en ciudades como Casablanca y Agadir. Este cambio afectó a la economía de muchas familias rurales, que perdieron ingresos. Para equilibrar la situación se impulsaron cooperativas de mujeres, algunas de ellas agrupadas en la Unión de Cooperativas de Mujeres del Arganeraie (UCFA). En 2014 el conocimiento y las prácticas asociadas al árbol fueron reconocidos por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Desde comienzos de los años 2000 su uso se extendió a la cosmética y al cuidado del cabello, lo que disparó la demanda y, con ella, la producción mecánica. La extracción con disolventes también se emplea, sobre todo para usos cosméticos, ya que su sabor y olor son menos agradables.

Cultura

En Marruecos el aceite de argán forma parte de la mesa cotidiana: se moja pan en él en el desayuno o se vierte sobre cuscús y pasta. Un ejemplo característico es el amlu, una pasta espesa de almendras tostadas molidas, aceite de argán y miel que se unta en el pan.

Más allá de la cocina, el árbol cumple una función ecológica en una zona amenazada por la desertificación, ya que sus raíces profundas ayudan a fijar el suelo. Las cooperativas femeninas han dado trabajo a miles de mujeres y han convertido el aceite en un símbolo de identidad y de sustento para los pueblos de la zona. Hoy se encuentra en cremas, jabones y champús de todo el mundo, aunque el aceite tradicional sigue elaborándose a mano en los pueblos.

Curiosidades

Fruto de cabra. En algunas zonas de Marruecos las cabras trepan a los árboles para comer los frutos, y las semillas se recuperan después de sus excrementos, lo que reduce el trabajo de extracción.
Mucho fruto por poco aceite. Se necesitan unos 30 kilos de frutos para obtener un litro de aceite prensado a mano, lo que explica su precio.